Cómo saber qué peluquerías son un fraude antes de que me desgracien

Cómo saber qué peluquerías son un fraude antes de que me desgracien

Cómo saber qué peluquerías son un fraude antes de que me desgracien

Actualidad

No soy la primera, ni seré la última, que prueba una nueva peluquería y con la mención de cortar sólo dos dedos en el espejo media hora después han cortado cuatro. El pelo es uno de los principales factores de nuestra marca personal, en especial para las mujeres es un rito de mimo y atención personal que nos gusta hacer de vez en cuando para cuidar nuestra belleza, unas mechas californianas, un corte de pelo trending o un esmalte de uñas tendencia este verano nos hace sentirnos renovadas y con la autoestima por las nubes. Pero la realidad es cruel y totalmente opuesta ante ciertas peluquerías.



Tenemos experiencias negativas para todos los gustos y colores: el que te convence de hacerte el corte que se le da bien (en los años 90), el aprendiz que trata de persuadirte para que te hagas el único corte que todavía no ha probado, los creativos que se pasan de imaginación y los que parece que has acertado e incluso te gusta el corte de pelo, pero te pasan una cuenta en la que deberás dejar un riñón y un ojo para pagarla.



Todo se reduce al profesional, el servicio de peluquero baila mucho entre el carácter, el estilo que propiamente lleve, que te entienda a la primera y que no haga lo que le da la gana con tu cabeza. Te vamos a recomendar dos tips básicos antes de decidir cuando estés algo perdida.



Apariencia externa de la peluquería



Apreciando los detalles del local te vas haciendo una idea del profesional que te vas a encontrar dentro, en muchos casos ya desde fuera podrás contemplar de qué forma se comunican los peluqueros y sobre todo quién es el dueño.



La elegancia se demuestra en todos los aspectos de un negocio, nombres de salón de peluquería como “Pelazo”, “Peluquería de Señoras” o “Corta Cabezas” quizás no te convengan en pleno siglo XXI. El pelazo se tiene con cerebro debajo según “La Vecina Rubia”, el segundo te da a suponer que la cita la pide tu abuela asiduamente y el último es un llamamiento un poco grotesco a la exageración que nada tiene que ver con la elegancia.



Fíjate en el instrumental, un carrito ganador es el que tiene un montón de instrumental, grande y bien equipado, listo para un buen corte de pelo o unas mechas balayage. Las unisex te pueden venir bien pues manejan más variedad de estilos y tienen más soltura, un acierto que sin duda acertará con el corte o estilo que quieras definir.



Horarios y estilistas



Si preguntas si tienen cita para el próximo viernes a las ocho de la noche y te dicen despreocupadamente, sí, ya te estás preocupando es la hora y el día que más ajetreo tienen las grandes peluquerías, si está libre por algo será. Lo mismo ocurre con pedir cita con poca antelación, aunque si te dicen que esperes y te atenderán enseguida no es mala señal, aunque dependerá de tu tiempo.



Tener las tarifas a la vista significa transparencia, y lo suelen hacer los salones de fiar y no esperarás un sablazo cuando terminen contigo. Fíjate en los estilistas, si sonríen si están concentrados y cómo se tratan unos a otros. Sobre todo, en cómo tratan al jefe y viceversa. Y si es él (dueño o dueña) quien te corta el pelo mucho mejor, es el más interesado en que vuelvas.



Define lo mejor posible lo que deseas en tu nuevo look, no todos entendemos lo mismo ni tenemos el día fino, lo mejor será ir con una imagen de lo que realmente quieres así el estilista se hará una mejor idea sin equívocos.

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