La figura de los cuidadores

La figura de los cuidadores

La figura de los cuidadores

Familia

En muchas ocasiones nos olvidamos del importante papel que desarrollan los cuidadores que no son profesionales. Lamentablemente son muchos los casos, en los que las familias deben asumir tareas muy difíciles y cansadas para cuidar a una persona mayor dependiente.



Cuando nos responsabilizamos de velar a un familiar, solemos pensar que con el cariño y el afecto tenemos más que suficiente para superar esa inesperada situación, y en un inicio no vemos que nuestras vidas van a dar un giro radical. Poco a poco, vamos viendo cómo la nueva situación va afectando a gran parte de nuestros vidas (trabajo, salud, tiempo de ocio, relaciones con la pareja y/o amigos, etc). Es positivo, saber gestionar esta nueva situación porque si no somos capaces de organizarnos y enfrentarnos con la mejor actitud al cuidado de la persona independiente, podemos acabar padeciendo físicamente y psicológicamente.



Para evitar llegar a momentos de saturación y sobrecarga existen algunos consejos que ayudan a afrontar la situación de distinta manera:





  • Repartir y compartir las tareas. Para muchas personas, pedir ayuda es sinónimo de debilidad. Intentar asumir todo en ocasiones no es factible ni tampoco saludable. Es posible que el entorno pueda y quiera ayudar, por lo que hay que intentar repartir las labores. La asistencia profesional es también una opción para los momentos de sobrecarga.


  • Dejarse ayudar y valorar la colaboración de personas que quieren ayudar, tanto familiares como cuidadores profesionales. Cada uno intentará aportar su granito de arena de la manera que crea conveniente. Ser abierto y flexible, no hay una única fórmula para hacer las cosas.


  • No potenciar la dependencia. Es conveniente que la persona dependiente tenga su autonomía y mantenga de cierta forma su independencia. Es positivo que se le anime a que haga cosas por ella misma.


  • Apoyarse en las amistades. Intentar encontrar momentos para relacionarse con los amigos, ellos darán todo el apoyo que se necesite y podrán reconocer situaciones de agotamiento.


  • Cuidarse. Es difícil cuidar a alguien si uno mismo no está bien. No se puede aportar todo lo que él necesita, si el cuidador se siente mal. Descansar y dormir las horas que el cuerpo pida. Alimentarse bien e intentar hacer deporte, ayudará a despejar la mente. Recuerda que el bienestar emocional es necesario, hay que buscarse momentos para mimarse.


  • No descuidar al resto de la familia por que es posible que ellos también necesiten apoyo. Dedicarse al 100% a alguien puede conllevar situaciones de tensión con el resto de la familia, sobretodo con la pareja o con los hijos. Es importante para el cuidador, que el resto de su entorno esté en calma.


  • Parar ante situaciones desbordantes. A las señales de alarma hay que hacerles caso, son avisos a navegantes. 




Son muchas las organizaciones o instituciones que trabajan y dan apoyo a los cuidadores. El Instituto de Religiosas de San José de Gerona, cuenta con servicios que dan asistencia a personas en situaciones de dependencia. Uno de los principales objetivos de las Religiosas es la atención a personas mayores y cuenta con centros para ello.

AlbaLa figura de los cuidadores
posicionamiento en buscadores