¿Por qué las gafas de sol de los niños no son como las de los mayores?

¿Por qué las gafas de sol de los niños no son como las de los mayores?

¿Por qué las gafas de sol de los niños no son como las de los mayores?

Familia

Si hoy en día los niños pueden disfrutar de una moda y calidad en la ropa similares a la de sus papás, cabe pensar ¿Por qué las gafas de sol para niños siguen viéndose como un juguete?



Frecuentemente por desconocimiento, es habitual equipar a los hijos con gafas de plástico de muy baja calidad tanto en monturas como en lentes. En las monturas no deja de ser algo puramente estético que tanto cuidan los padres a la hora de comprar ropa. Si nos fijamos, cuando una madre compra una camiseta para su hijo lo hace sin confirmar con él cuál es la que más le gusta, decide ella con un juicio adulto. Sin embargo, las gafas de sol infantiles, como los juguetes,  son elegidas por el niño. Las más llamativas, las mejores para él. 



El uso de monturas de acetato cubrirían tanto necesidades estéticas (su brillo y sus colores se realizan bajo la luz del sol) como prácticas (se trata de un material hipoalergénico de gran durabilidad). Al ser realizadas a mano en lugar de moldeadas por inyección, evidentemente, la inversión es mayor pero permite crear bellos diseños con el mejor acabado. 



Más preocupante es la falsa creencia de que la prioridad en las lentes es equiparle con plásticos ultrarresistentes en lugar de priorizar una visión nítida a través de las lentes de las gafas de sol infantiles. Las lentes ADC, por ejemplo, ofrecen una nitidez que permite a los niños un óptimo desarrollo visual mientras ofrecen una resistencia a golpes más que notable. Pocas marcas hasta la fecha ofrecen este tipo de lentes dado que su coste fabricación es considerablemente mayor, más aún si se complementan con procedimientos de polarización o antirrayaduras. Quizás las más destacables en este aspecto sean las gafas de sol para niños de Rainbowtive.



Lo más sorprendente es que como adultos si valoramos esa calidad pero para los niños, preferimos ahorrarnos unos pocos euros sin miedo a que los ojos de nuestros hijos se vean perjudicados, quien sabe si para el resto de su vida adulta. Ahora cabe pensar, si las gafas de sol infantiles no cuestan más que salir a cenar un día, ¿Merece la pena ahorrar en ese gasto?

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