Los libros de papel resisten al tirón de los e-books

Los libros de papel resisten al tirón de los e-books

Los libros de papel resisten al tirón de los e-books

Ciencia y tecnología

 En los últimos veinte años, el mundo ha sufrido un cambio severo en su estilo de vida. La llegada de los ordenadores domésticos, las conexiones a Internet, los Smartphone y con ellos las aplicaciones, nos convirtieron en seres digitales que ahora no saben cómo vivir sin este tipo de implementos tecnológicos.



Sin embargo, existe un sector que parece reticente a estos cambios, y aunque en los últimos tiempos han aparecido fuertes competidores, este se mantiene firme. Estamos hablando, claro está, de los libros en papel. Y es que este formato se resiste a desaparecer, es más, cada año toma más fuerza.



Es verdad que hace algún tiempo se popularizaron los lectores de libros electrónicos y tablets, por lo cual muchas personas creyeron que los libros impresos estaban condenados y que todas las personas cambiarían a lo digital. La realidad ha sido muy diferente. Ahora, diferentes estudios revelan que el formato físico está lejos de desaparecer e incluso sus ventas mejoran a nivel mundial.



El Quijote de la era digital



Alonso Quijano, más conocido como Don Quijote de la Mancha, se convirtió en un caballero andante que recorría el mundo en su caballo, vestido de armadura y con un escudero de compañía. Poco a poco, su mundo fue transformándose en la realidad, hasta el punto de que sus allegados entraron en su fantasía, convirtiéndose en avatares de su locura.



De esa manera, el libro físico se niega a terminar olvidado en las estanterías de las bibliotecas públicas. Y es que mientras formatos físicos como los videojuegos, las películas y la música han bajado sus ventas en los últimos años, los libros en papel han aumentado y seguirán haciéndolo, según las proyecciones, en los próximos años.



Sin embargo, el formato digital tampoco se ha quedado atrás, y hemos visto que su crecimiento sigue lento pero seguro; aunque aún faltará mucho para que supere a su contraparte física. Los expertos aseguran que esta tendencia continuará, aunque poco a poco se está viendo cómo los usuarios del papel miran a la pantalla, que en este sentido sufre un crecimiento mucho más elevado que el de los libros.



España, en el año 2008, sufrió una fuerte crisis económica que, con la llegada de los dispositivos móviles y el contenido streaming, fomentaron el consumo de lo digital a niveles que formatos físicos han vivido una fuerte caída.



El libro en papel, entonces, se convierte en el único superviviente de la era digital, el Quijote que se niega a transformarse y que, de hecho, transforma su realidad. Para los expertos, podemos leer aquí, el libro, al contrario del vídeo, la música o los videojuegos, suponen una diferencia distinta para el consumidor, al contrario de otras artes que no sufren ninguna clase de cambio por el formato donde se reproduzcan.



Cuando escuchamos músicas o vemos una película no experimentamos sensaciones diferentes dependiendo del formato donde se encuentra, esto solo puede ocurrir por el dispositivo donde las reproduzcamos. Con los libros esto no ocurre. La enorme cantidad de personas prefieren las sensaciones que les ofrece el libro en papel. Muchas editoriales, incluso, han igualado el precio de los libros digitales y físicos, con el afán de expandir el negocio digital, pero dicha estrategia no ha funcionado del todo.



Los coleccionistas son unos de los clientes predilectos del formato físico en todas las disciplinas. Las personas suelen atribuirles un valor sentimental a los objetos, ya que se convierte en el recuerdo tangible de una experiencia o de una época pasada que ya no volverá. Aunque para nadie es un secreto que los nuevos formatos digitales son mucho más cómodos, el libro como objeto prevalecerá en los años por venir.



Esto se puede afirmar debido a que las editoriales ven en este formato una de sus fuentes más grandes de ganancias, y no lo abandonarán hasta que vean que es superado por su contraparte digital. Es por ello que el libro sigue y seguirá viviendo en el corazón de las personas, no solo del coleccionista, sino de todos los que una vez nos hemos sumergido en las páginas, hemos disfrutado su aroma y queremos que continúe existiendo por toda la eternidad.

Lorelei CañizaresLos libros de papel resisten al tirón de los e-books
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