Vuelta al cole: lo importante es el camino, no el resultado

Vuelta al cole: lo importante es el camino, no el resultado

Vuelta al cole: lo importante es el camino, no el resultado

Actualidad

¡Comienza la vuelta al cole! Profesores, familias y alumnos se preparan para afrontar un nuevo curso escolar, con la confianza de recuperar la normalidad académica anterior a la pandemia. Después de todo lo vivido el curso pasado, las familias son cada vez más conscientes de que lo importante es el camino, no el resultado.



En este inicio de curso, Kumon vuelve a poner el enfoque en que lo importante es desarrollar la capacidad académica del alumno, “formar personas responsables y competentes que puedan forjarse un futuro en la vida por sí mismas y, para ello, desarrollamos al máximo el potencial de cada alumno de forma individual”, señala Maribel Martín de Rosales, directora de desarrollo y RRPP de Kumon España. 



Mejores estudiantes 



Si hacemos balance del curso pasado, padres y docentes podemos aprender muchas cosas, ¿Hemos sabido inculcar valores y actitudes de estudio a nuestros hijos? ¿Estamos ayudando a que los niños sean buenos estudiantes? Los resultados extraídos de una reciente encuesta dirigida a las familias y elaborada por un equipo de expertos en el método Kumon, Educar es Todo, y el psicólogo Rafa Guerrero, revelan que para el 91% de los padres ser un buen estudiante significa disfrutar aprendiendo y poder hacerlo solo. ¿Cómo podemos conseguirlo? He aquí los 6 consejos de Kumon para ayudarles de cara al curso que está comenzando: 







  1. Es más importante el viaje que el destino. El esfuerzo no siempre desemboca en buenos resultados, es importante que cada alumno tenga un camino adecuado a su capacidad para que pueda sentirse motivado y disfrute en cada paso. Si despertamos en nuestros hijos el gusto por aprender y les proporcionamos recursos para que sean eficaces y autónomos en el aprendizaje, los buenos resultados llegarán como consecuencia de ese saber hacer. 







  2. Motivación desde Infantil. Para un 70% de las familias el camino debería empezar en la etapa infantil y, efectivamente, muchos estudios respaldan que el aprendizaje depende de capacidades y habilidades que se pueden estimular desde que nuestros hijos son muy pequeños: atención, memoria, perseverancia… el cerebro de los más pequeños tiene mayor capacidad de aprendizaje y adaptación. Atender a su desarrollo desde infantil los ayudará a adquirir una base sólida para seguir creciendo en las siguientes etapas escolares.









  1. Ayudarles a ser responsables. Es importante que realicemos un seguimiento de las tareas escolares de nuestros hijos evitando, en la medida de lo posible, los extremos. Así, lo mejor es que se responsabilicen de sus tareas y nos pidan ayuda puntual cuando la necesiten. Podemos guiarlos y acompañarlos, pero nunca hacerlo por ellos. Informar al tutor escolar si no son capaces de hacerlo solos es importante para que así él también conozca su situación académica y pueda solventarlo en clase







  2. Los deberes importan. Las tareas y deberes escolares son una «excusa» para enseñar a aprender y potenciar la capacidad de autonomía de nuestros hijos. Casi un 40% de los encuestados identifican que el motivo principal para que sus hijos hagan los deberes es conseguir reconocimiento o evitar castigos de sus padres. La motivación de tu hijo para hacer los deberes no debería ser evitar el castigo o que tú, como madre o padre, te sientas orgulloso, sino aprender y ganar autonomía en las habilidades escolares y de la vida. 









  1. Ayudarles a gestionar el fracaso. Ante un examen, lo ideal es transmitir a nuestros hijos que confiamos en sus recursos y que se están jugando sencillamente eso, un examen, ni más ni menos. El examen es una de las muchas pruebas y situaciones en las que nuestros hijos se sentirán evaluados a lo largo de su vida. Por ello, interpretar el tropiezo o el suspenso como una oportunidad de aprendizaje para nuestros hijos es fundamental para potenciar su autonomía. Si nuestros hijos no se enfrentan a retos “a su medida” y no viven la experiencia de cometer errores, cuando lo hagan, de adultos, no van a saber gestionar la frustración que les va a suponer hacerlo. Cuanto antes se equivoquen y entiendan que el error es parte del proceso, antes aprenderán a aceptarlo.









  1. Aprender a aprender. En ocasiones los padres pensamos que lo que están estudiando nuestros hijos para el siguiente examen no les va a servir de nada, porque a los pocos días no se acordarán de muchas de esas cosas. Es más, un 31% estudia de memoria o no es capaz de autoevaluarse. Los padres debemos entender el trabajo que realizan nuestros hijos cada año como un proceso no solo para adquirir conocimientos, sino sobre todo para adquirir capacidades de estudio. 







 

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