El Vaticano y la inspiración del Padre Carlos Yepes

El Vaticano y la inspiración del Padre Carlos Yepes

El Vaticano y la inspiración del Padre Carlos Yepes

Cultura

Un sueño inspirado por el Vaticano



 



¿Qué motivó a Yepes a crear una productora de evangelización digital?



Carlos Yepes es la historia de un hombre elegido y amado por Dios, desde siempre. ¿Quién pudiera imaginar que un joven de 22 años graduado de la carrera de Derecho, conjuntamente con su madre, tuviera otro horizonte en la vida?
¿Cómo se podía vislumbrar que este joven sentiría interés en ver al Papa Juan Pablo II, sumo pontífice del Vaticano, en el año 1986 cuando el Santo Padre llegó a Colombia?



 



Dios nos habla a todos los seres humanos, de formas distintas y nos llama en circunstancias y rostros concretos para que logremos un propósito de vida. Es precisamente este acontecimiento histórico del líder del Vaticano, el Papa Juan Pablo II, el que ilumina esta alma inquieta. Aquel día, mientras tantas personas disfrutaban de la presencia del Santo padre, el shock, la crisis y el llanto hicieron catarsis en este joven conmovido interiormente. Sin saber muy bien la moción que movía su corazón, se despertaron interrogantes existenciales sobre lo que realmente quería para su vida, y lo que era de verdad importante y trascendental en la existencia.



Las preguntas retumbaban en su mente, una y otra vez, buscando respuestas. Finalmente, después de una tarde de profunda búsqueda y desahogo, le surge la Iluminación. Yepes, supo desde ese momento que quería ser sacerdote, y su misión era “Evangelizar y atraer almas para Dios”.



Si miramos este episodio particular, todos reconocemos que, en algún momento de la vida, necesitamos tener claridad para darle sentido a lo que hacemos. Y en esta búsqueda de sabiduría, hay algo fundamental que debemos cultivar, y son los espacios de silencio, dialogo interior y comunicación con Dios.
Es precisamente en estos tiempos fuertes de oración donde más podemos discernir con precisión una situación, un evento, una forma de obrar y de vivir.



Por eso, Yepes, no tenía dudas, había tenido un proceso de discernimiento y sabía lo que anhelaba su corazón. Desde ese entonces, empezó a escribir una historia que se ha tejido con cuerdas de amor y lazos de ternura de las manos de Dios.



Carlos Yepes desde que era seminarista, cultivo su vocación de servicio, él hacía misiones a pueblitos de Antioquia, recorría veredas de casas campesinas y enseñaba la palabra de Dios. Solía decir: “que bello y hermoso es sembrar el amor de Dios en las personas, y que alegría tan profunda es dar lo mejor de sí para los demás, para su salvación”



El día en que fue ordenando como sacerdote de la Arquidiócesis de Medellín en diciembre de 1993 sabía que tenía un mundo por delante para trabajar para el mejor y más grande patrón “Dios”. Su trabajo le parecía demasiado apasionante, solo quería servir y evangelizar, lo quería hacer con amor.



Entendió que el servicio incluía dar su tiempo para escuchar, entender, ayudar, guiar, acompañar a las ovejas como un buen pastor, y que en la medida en que moría a sí mismo, entregando lo mejor de sí, mayores iban a ser los frutos, porque allí se abría camino a la gloria del Señor. Entendió, además, que la Evangelización era para todos, y no debía limitarse a un espacio, barrio, ciudad, sino que todos eran convocados a conocer a Cristo.



Fue así como empezó su trayectoria sacerdotal en parroquias, haciendo lo que más quería hacer: servir y evangelizar, pero Dios le tenía deparado una misión diversa en su ministerio.



Las circunstancias lo llevaron a trabajar en el departamento de comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) entre los años 1996 y 1999, y allí pudo conocer cómo era el manejo de los medios de comunicación, qué había en la Iglesia, cuáles eran las necesidades y el futuro de la comunicación.



Así fue como en su sueño de atraer más almas a Dios, detectó una enorme oportunidad de mirar un camino de evangelización a gran escala: crear un canal de televisión católico, que, hasta entonces, no había en Colombia.



La idea fue acogida y materializada por una congregación católica en su ciudad natal, Medellín. Y así empezó el primer canal católico regional en Antioquia que hoy en día cuenta con gran aceptación en la audiencia católica colombiana.
El aprendizaje y apoyo a este canal de televisión durante 16 años, lo motivó a tener un proyecto que llevara el mensaje evangélico a más lugares de Colombia y el Mundo, por medio de la Internet. Allí, en la web donde solo había opciones de “entretenimiento”, “educación”, “música” faltaba un mensaje claro, preciso y trascendente de la vida, donde se hablara de Dios, del amor, de la familia, del servicio a los demás, de los valores, de construir una sociedad mejor.



Pidiendo con fe la inspiración del Espíritu Santo y meditándolo en oración, fue iluminado, y un 19 de marzo de 2010, día de San José, se fundó Amén Comunicaciones, que nace como una respuesta al llamado del Magisterio de la Iglesia, para anunciar el evangelio en los “areópagos modernos” como son las Tecnologías de la Información y la Comunicaciones (TIC). Amén Comunicaciones significa: Apostolado en los Medios para una Evangelización Nueva.



Esta productora católica dirigida por Carlos Yepes Padre, hoy está conformada por un grupo de sacerdotes, laicos comprometidos en la fe y especializados en las áreas de producción audiovisual, comunicación digital y radio on line. Actualmente, llega a todos los lugares del mundo a través de la web y está a la mano de cualquier persona, en tiempo real, a través de un celular, una tableta o un computador.



 



Visión de un sueño de evangelización



 



En el 2010, Carlos Yepes Padre ve la necesidad de evangelizar a gran escala, sin fronteras, de manera global, ir a donde la palabra de Dios no llegaba.
Quería evangelizar con un nuevo lenguaje, no tan cerrado, teológico, técnico, acartonado, sino, con la expresión más existencial, más desde el a pie de cada persona, es decir, desde la cotidianidad. Esa intuición le llegaba al pensar en el Jesús-comunicador de este siglo. Se preguntaba cuáles serían los retos actuales que tendría que asumir Jesús para transmitir la Buena Noticia y poder llegar a las personas.



Pensaba en la necesidad de estar en la internet con la frescura y espontaneidad que empezaba a representar este medio; en una predicación, más propositiva que negativa, más existencial que conceptual, más cercana y no tan lejana, encarnada en la realidad, antes que etérea o abstracta. Una predicación que no solo enseñara, sino que diera respuesta a los sufrimientos e interrogantes.



Yepes, tenía en su corazón el objetivo de atraer más almas a Dios, y necesitaba romper paradigmas, mirar nuevos horizontes, saber cómo llegaba con la palabra del Evangelio a más personas en cualquier lugar, descubrir nuevos espacios y formas de evangelizar.



Este llamado, lo llevó a considerar la virtualidad como un camino de evangelización, ¿porque no? Si Dios está en todas partes y hay sed de Él en el mundo. Aunque no lo sepamos todos necesitamos del Dios amor, del Dios Padre, del Dios Misericordioso, el real y verdadero Amor que se cultiva y está en el Señor.
Es simplemente entender que con el avance de la tecnología y del mundo moderno, debe también avanzar las nuevas formas de Evangelización. Ahora más que nunca se requieren sociedades más humanas, fraternas, transcendentes, espirituales que miren más allá de la materia, de lo meramente racional; seres humanos con mejor corazón, hogares más unidos, personas más felices, seres de paz, alimentados por Dios.



Quedaba claro que había una necesidad y una oportunidad en la evangelización, ahora la tarea era cómo esa idea se podía cristalizar. Por ese entonces, en el 2010, el Cura Yepes estaba en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, una iglesia ubicada en la zona centro de la ciudad de Medellín, Colombia. Un sector ocupado por talleres de carros e indigentes, que a través del tiempo fue llamado por los habitantes: Barrio triste. Aunque, como dato curioso, con el trabajo pastoral que el Sacerdote hizo en la zona, logró cambiar el chip de quienes veían tristeza en el entorno, y les exhortaba diciendo que donde está Dios no hay tristeza, por eso aconsejaba llamarlo Barrio Alegre. De hecho, un gran pendón colgaba de la parte alta de la iglesia para que las personas que transitaban todos los días por allí y lograban ver el sector desde los vagones del Metro de Medellín leyeran la frase: “¿Barrio Triste?: Donde está Dios no hay tristeza”.



Aun siendo una parroquia marginada por estar ubicada en el lugar con las características mencionadas, y sumado a que no lo habitaban familias, el Sacerdote emprendió una labor pastoral y social con indigentes, y sembró en ellos, y en las personas que empezaron a llegar procedentes del “El Hueco” -espacio de locales comerciales tradicional para la Ciudad- la devoción de los viernes del Corazón de Jesús, y de los martes a la virgen María.



También desarrolló talleres para matrimonios y grupos de oración, con la convicción de llenar de esperanza un sector que más que motores para carros, necesitaba el motor de la Palabra de Dios. Y allí, entre la oración, las catequesis, los análisis históricos, políticos, económicos, culturales, y aun religiosos, se trazó la nueva forma de evangelización para dar respuesta al hombre del siglo XXI.
Sin mayores recursos, sin gente, ocupando un sencillo salón del segundo piso de la casa cural de la Parroquia; empezó la nueva productora de medios audiovisuales católicos: ECCO “Escuela Católica, Cristo Comunicador” así fue el nombre en un primer momento del proyecto que nació el 19 de marzo 2010 en la fiesta de San José, a quien se consagró esta obra de evangelización, y que más adelante se llamaría: Amén Comunicaciones.



El sueño se había hecho realidad en un sacerdote deseoso de transmitir el mensaje del Evangelio; faltaba todo por hacer, pero el corazón estaba pleno por empezar, y con la ayuda de Dios se lograría. Las obras de Dios se construyen con poco, lo único que se necesita es fe, amor y deseo de servir. Lo que se diría en términos de San Ignacio de Loyola: “Actúa como si todo dependiera de ti, sabiendo que en realidad todo depende de Dios”.



El primer paso con las manos en la obra fue convocar a algunos feligreses comprometidos para dar inicio al Proyecto, y con la claridad de conformar, más que una empresa, una familia espiritual, y sosteniendo un ambiente de comunión y fraternidad, se creó la producción inicial y el hilo conductor del trabajo de la productora: el Evangelio.



Evangelio es la Palabra de Dios que da vida, es el alimento para el alma, es la luz para nuestra existencia y, además, es Buena Noticia ¿Cómo no comenzar con este tesoro tan importante para un cristiano?



De esta manera, inicia esta aventura que cada día despierta nuevos retos y, en definitiva, una de las formas que más impulsa la Productora para que conozcan y vivan al Señor es por medio de la Sagrada Escritura. Nuestra amada iglesia presenta para cada día del año diferentes lecturas que nos acompañan en todo el proceso de fe. Por eso, difundir el Evangelio no es accesorio, sino que es el centro de la profesión de fe.



Con grabaciones en CD se dio inicio a las producciones



 



La divulgación del Evangelio inició de una manera muy sencilla, por medio de la grabación en CD de las homilías del padre Carlos Yepes que se distribuían entre los feligreses que asistían a las misas, grupos de oración y eventos católicos que se hacían en la Parroquia.



Un tiempo después, se dispuso de otras producciones que también se compartirían bajo este mismo formato. Para el año 2011, ya se contaba con El Rosario de adultos y de niños, la Coronilla a la Divina Misericordia, y la vida de los santos, nombrado en Amén Comunicaciones como: Héroes del Amor. Esta última producción mostraba la historia y enseñanzas de hombres y mujeres de fe que vivieron los caminos de Jesús y entregaron todo de sí por el amor y el servicio a Dios.



En este mismo año, también se empezaron a desarrollar contenidos existenciales acordes a la vida diaria, y así nació el programa “Vivir con Sentido”.



Hoy, el ser humano necesita dar respuestas a su vida, ir más allá, tener un panorama más amplio en el que se identifique para qué está en la vida, y esto implica atender una dimensión más transcendente, donde cada persona se auto conozca, entre en su corazón y descubra su relación con Dios. Porque el mundo no es solo exterioridad, es también interioridad y, que mejor manera de conocer la profundidad del océano interior de la existencia que mostrarlo de manera sencilla a través de una reflexión aterrizada y precisa al mundo de hoy.



Vivir con sentido, se presentó, entonces, con reflexiones sobre diferentes temas, motivando a las personas a entender valores fundamentales de vida como: el amor, la gratitud, la comunicación, la familia, los hijos, el matrimonio, la solidaridad, la unidad y sana convivencia, pero también mostrando los problemas del ser humano representados en el odio, el rencor, el egoísmo, el orgullo, la envidia y la vanidad, para finalmente poder comprender que cada acción, buena o mala, que se tenga, siempre tiene una consecuencia y, por tanto, la elección de tomar decisiones acertadas es propia de cada persona. Sin embargo, pese a tener equivocaciones y caminos inadecuados, también hay opciones de cambiar, de convertirse, de perdonar, y es allí donde se abre una ventana a la sanación y al crecimiento espiritual y personal.



El programa “Vivir con Sentido” busca presentar soluciones desde diferentes ámbitos y llegar con respuestas de vida concretas. Por eso, a partir de esta claridad conceptual y con la oración, unción de Espíritu Santo y el deseo de querer evangelizar, se ha podido tener, hasta hoy en día y para la gloria de Dios, más de 150 producciones con temas actuales que orienten y den luces al propósito de vida del hombre de hoy.



Entre algunos de los títulos de los contenidos desarrollados se tienen los siguientes:
Diez sabidurías de vida, Abecedario del Amor, Sufre menos vive mejor, Caminos de paz, No tengas miedo, Perdónate, Construir sobre la Roca, Matrimonio feliz, Quien reina en mí, Sed de Dios, Que yo vea, El que en Dios espera no desespera, Caminos de la alegría, Dinero fascinación o espejismo, Siete regalos para Dios, Cambia el rumbo de tu vida, Despierta: estas vivo, esterilidad del corazón, entre el bien y el mal, Dame humildad, S.O.S Familia, proyecto de vida para jóvenes, vivir sin máscaras, libérate a ti mismo.



 



 



                                 



 



Los medios impresos en la Evangelización



La Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús fue un espacio abierto a la oración, a las actividades pastorales, a los grupos católicos, a la acción social con 



 



habitantes de calle, pero también fue un espacio sagrado donde se consolidó Amén Comunicaciones como obra evangelizadora de Dios. Allí, precisamente en esta parroquia ubicada en un sitio marginado, con alta población de habitantes de calle, talleres de carros y calles atiborradas de repuestos automotores creció la productora. Fue un tiempo de arduo trabajo y oración donde se generaron grandes ideas para la evangelización que hoy han llevado a dar fruto.



Lo que inicialmente empezó con la grabación de CD, después llevó a la elaboración de medios escritos coleccionables que inspiraran y alimentaran la fe y los valores de familia, y es donde se lanza la revista Amén Comunicaciones, una producción mensual pensada en valores cristianos que ayudaran al crecimiento personal, familiar y espiritual de la gente.



La revista Amén Comunicaciones se concibió con mensajes cortos, prácticos y existenciales que invitaran al dialogo interior, a la fe y el sentido de vida.
La línea editorial se enfocaba en cuatro pilares fundamentales: motivación para el amor, la esperanza, la fe y la familia, así podrían leer los feligreses secciones como: Vitaminas para el alma, Escritos que dan vida, Fe y Familia.



En esa misma Parroquia, y bajo el mismo esquema de formato escrito, Carlos Yepes escribió varios libros entre ellos: Palabras de Vida y El Camino de la Serenidad, que fueron distribuidos por el canal de televisión católico regional que él apoyaba en la evangelización en ese entonces.



Más adelante, con el mismo entusiasmo y fuego interior de transmitir aún más la palabra de Dios se lanza el Libro “Vivir con Sentido” un texto de fe, de amor y forma de vida en Cristo, directamente gestionado por Amén Comunicaciones.



Posteriormente, se lanzó el libro “En sintonía con Dios”, y de este material impreso hay una anécdota muy especial y bella por recordar, porque fue plasmado por una señora que iba frecuentemente a la Parroquia. Ella decía textualmente: “no me pierdo las Eucaristías que realiza el sacerdote Yepes, porque siento que me llenan el alma y me dan paz y sosiego”. La feligresa las consideraba tan valiosas que al terminar cada Eucaristía salía a su casa y llegaba a escribir los mensajes del Sacerdote Carlos Yepes, y así llegó a completar más de 100 enseñanzas del Padre.



Al tener esta cantidad de material escrito, la colaboradora le propuso al Padre divulgar este contenido, y con la autorización de él, fue llevado al canal de televisión católica regional que él mismo apoyaba, para que lo distribuyera. El libro salió con las enseñanzas de Yepes y otros sacerdotes.



 



El auge de la mensajería Instantánea en los celulares



 



Entre los años 2012 y 2013 se vislumbró la posibilidad de llegar a más personas que pudieran conocer la palabra de Dios, no solo con las grabaciones en CD que se distribuían en la Iglesia, sino también a través de una divulgación más masiva de la fe.



Bien lo dice el Papa Francisco, cuando expresa “callejeen la fe, lleven a Jesús a cada esquina, a cada plaza, a cada rincón de la tierra”.



La evangelización tenía que traspasar fronteras y es cuando se ve la necesidad de entrar en la virtualidad y así poder cubrir más espacios que invitaran a la oración y al conocimiento de las enseñanzas de Jesús.



La iniciativa con la cual se dio este salto fue “Palabra Express”: un mensaje corto del evangelio diario, que alimenta al hombre de hoy.



El mundo estaba en la era del desarrollo tecnológico y la llegada de los celulares como herramienta para comunicarse unos a otros era una oportunidad para llevar el evangelio a más personas.



Por este tiempo, la aplicación de mensajería instantánea que estaba revolucionando el mundo era WhatsApp. Las personas intercambiaban mensajes entre sí, y los replicaban también entre grupos, amigos y familiares, y estos podían convertirse en virales, dada la facilidad y rapidez con la que se compartían. Estamos hablando de un medio por donde transitaban noticias y mensajes de todo tipo, cadenas de memes, frases célebres; chistes, y la pregunta que se planteó Yepes en ese entonces fue: ¿por qué no romper el estereotipo de contenido que se recibía por medio del celular para inspirar el día con la mejor de las noticias, con la buena noticia por excelencia: el Evangelio? ¿Por qué no llegar a los corazones de personas del mundo entero para enamorarlos del Señor y que se deleitaran en su amor?



El sueño de sembrar la semillita del Evangelio a través de WhatsApp era el nuevo reto, era maravilloso poder lograr que la gente pudiera escuchar cada mañana la Palabra de Dios, la meditara y empezara el día con una buena noticia que la fortaleciera y alimentara espiritualmente.



En el inicio de esta nueva hazaña, se necesitaba tener una línea institucional, establecer contactos y empezar a divulgar y promover cada día la escucha del Evangelio, fue así como Amén Comunicaciones incursionó en la mensajería instantánea llegando a ser el primer medio católico en enviar el evangelio por WhatsApp en Colombia, y ello implicó romper barreras sociales, porque por un lado las personas no estaban enseñadas a recibir este tipo de contenidos por este medio, y por otro lado, hubo algunos públicos que lo rechazaban y buscaban que no se divulgara, pero la confianza en el Señor era grande y poderosa.



Para el año 2014, con Palabra Express se contaba con un servicio gratuito y estructurado de evangelización. Tenía su identidad de marca, que entregaba el contenido valioso del Evangelio al instante.



La transformación de WhatsApp fue muy linda, porque el envío diario de audios del Evangelio con la reflexión del padre Carlos Yepes fue llegando, poco a poco, a cada uno de los hogares, contactos de familia, amigos, compañeros de trabajo, grupos católicos, colegios, catequistas, y la gente manifestaba agradecimiento y entusiasmo por recibir este contenido. Motivo por el cual, lo replicaban una y otra vez, alcanzando a más personas, y trascendiendo regiones, ciudades y países.



Hoy, tener el cálculo de cuantas personas reciben Palabra Express es casi imposible. Y no se trata de cantidad, sino de calidad. No se trata del número que, humanamente, se pueda tener, sino las almas que abren su corazón al seguimiento de Jesús.



Con el tiempo se detectaron nuevos desafíos, y era poder alcanzar a más personas que cultivaran su fe, y es cuando se define la importancia de incursionar en otra aplicación de mensajería instantánea y se empieza a considerar Telegram.



 

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